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Throwback: Las Dietas

Ene 10, 2019 | Blog | 8 Comentarios

De allá por mayo de 2018 cuando quería perder kilos.  

Hace 9 meses di a luz a baby gnocco frito. Y ahora se me ha metido en la cabeza que quiero ser delgada otra vez (otra vez, dice, porque antes ¿lo era?), así que he empezado una dieta de esas curiosas donde tomas batidos de proteínas y uno que otro día tienes que hacer ayuno.

Pero doña galletita, aka my little daughter, me tiene bajo estricta vigilancia (¿será un mal augurio para mi dieta que los apodos de mis hijos tienen todos que ver con comida?) y el otro día me dice: mamá, ¿por qué a veces no comes? Y yo, con cara estupefacta, abriendo bien grandes los ojos, incrédula porque según yo escogía perfecto mis días de ayuno para que ella no se diera cuenta, le respondo: ¡pero yo sí como! ¿De dónde sacas eso?

Entonces el yo maduro que vive en mí (a veces), se pone en pie de guerra contra mi yo inmaduro que quiere ser flaca.

Yo maduro: Pero ¿qué ejemplo le estás dando a tus hijos? ¿Has pensado en las bases que le estás dando a tu hija para construir su autoestima?

Yo inmaduro: ash! Pero si me porto muy bien con ellos…soy su esclava, los quiero, los mimo, los escucho… Solo quiero ser delgada.

Yo maduro: tus necesidades deben de pasar a segundo plano cuando se trata de la educación de tus hijos. ¿O qué? ¿Quieres que el día de mañana cualquier mequetrefe la haga pedacitos y ella se deje ningunear porque necesita su aprobación? Que vaya y haga el oso en redes sociales como hacen muchas jovencitas ahora, no buscando ¡mendigando el like! y los comentarios de aprobación a su belleza física. ¿¿¿Es eso lo que quieres???

Yo inmaduro: Me cagas, yo maduro. No es para tanto. Yo sólo quiero entrar en mis pantalones del 2000. ¿Es mucho pedir?

En eso… llega mi esposo con una pizza bajo el brazo (no literalmente, porque si así fuera, se quemaría el brazo, pero ustedes entienden). Doña galletita se pone contenta, gnocco frito sonríe porque sabe que le dejarán chupar los bordes de la pizza, marido me planta un beso y pregunta ¿cenamos?

Mi yo inmaduro, mientras se come la primer rebanada de pizza, ante la atenta mirada de todos, lloriquea para sus adentros: ¡pero yo quiero ser delgada!

Yo maduro, implacable, responde: Ya cállate y come… gorda.

Touchée.

*Foto de cabecera: Malcolm Garret

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