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Crónica de un Coronavirus con pasta Barilla (parte 1)

Mar 5, 2020 | Crónicas | 3 Comentarios

Viernes 21 de Febrero

Nos han invitado a una fiesta de cumpleaños. ¡Qué bien! La primera del año. Los papás cenaremos mientras los niños juegan a cargo de las “tatas”. Qué bonita idea. Me gusta Italia. 

Ya en la cena nos proponen que para sentarnos nos dividamos entre hombres y mujeres. Protesto. “¿Por qué nos dividimos?” “Para que los hombres hablen de fútbol y de sus cosas” “¿Qué, tu marido solo sabe hablar de fútbol? Porque el mío no”. “Que se calle la mexicana esa. Que así acostumbramos aquí”. Fin de la protesta. Pedimos pizza, cada quien la suya. Hablamos entre las mamás. Los papás también hablan pero de esa conversación no me entero porque pues #nonosdejansentarnosjuntos. Escucho dos sillas más allá a una mamá que está diciendo algo de que en el trabajo ya les dijeron que tenían que ir a trabajar con una maleta. Me intereso por dicha conversación.
-¿Por qué una maleta?
– Por el Coronavirus, se está extendiendo y a ella y a sus colegas que trabajan en el hospital ya les dieron la orden de que si llegaba un infectado de ahí no salía nadie.
Ergo la maleta. Otra mamá comenta lo mismo, también trabaja en salud. Nos dice que nos preparemos. Y dice que ella estudio infectología (is that a thing?) y que en sus Congresos con otros infectólogos siempre se hablaba de cómo sería el virus perfecto y que una de las características sería el tener un largo periodo de incubación.
-¡Ah! ¿Como el Coronavirus?
– Exactamente, querida madre de una niña que no conozco y con acento extraño. Un virus perfecto porque se puede contagiar, además, cuando una persona enferma apenas está presentando síntomas muy leves.

Todas ponemos cara de preocupación pero seguimos cenando tranquilamente porque esas cosas nunca llegan en realidad a afectarte. Son historias para no dormir que se ven solo en las noticias. Recogemos a la niña y regresamos a casa. 

Sábado 22 de Febrero

Me despierto pensando en la conversación de la noche anterior y decido que no es buena idea llevar a la niña a natación. Más vale prevenir que lamentar. Que las noticias se calmen un poco y ya si eso volvemos a la normalidad. 

Domingo 23 de Febrero

Domingo de carnaval. Nos invitan a ir en grupo pero preferimos no ir. No creemos que sea un buen momento para estar en multitud. Somos los exagerados del chat. Los demás sí van. A eso de las 5 de la tarde nos vemos para tomar café con unos amigos para que jueguen nuestras hijas, que son muy amigas. Mientras hablamos empiezan a llegar mensajes por WhatsApp de diferentes grupos diciendo que tal vez cierren las escuelas. “Ah, pero yo era la exagerada”. Jajaja. “¿Las cerrarán? Oh no, imagínate una semana con los niños en casa”. Jajaja. “Oye pues que sí las cierran y además cierran cines, teatros y actividades extraescolares”. ¿Jajaja? Ya no me da tanta risa. Una semana ENTERA con los niños en casa sin nada que hacer. Dios ayúdame. 

Lunes 24 de Febrero

Bueno, planeación. La mejor defensa es el ataque. No dejemos nada al azar. Nos levantaremos, cocinaremos, haremos cupcakes, jugaremos. Cuando el pequeño de dos años duerma la siesta, mi hija de siete y yo jugaremos al álbum de “Amici Cuccioloti” (amigos cachorritos) que compré ayer junto con muchísimos paquetes de estampitas. Muy bien, Aldonza, eres muy lista. Lo tienes todo controlado. 

Martes 25 de Febrero

8 am. Ayer fue un buen día pero no pude trabajar nada. Hoy espero poder tomarme un tiempo para avanzar proyectos. Me di de alta como freelance hace menos de un mes y no me encanta la idea de no facturar en toda una semana. Paciencia. Ya pasará. Además, mis clientes están muy calladitos porque ellos también tienen hijos. En los chats de la escuela dicen que no mandarán ninguna tarea por el momento, al fin de cuentas las clases se retoman el lunes. Creo que esto podría ser una buena oportunidad para pasar tiempo de calidad con mis hijos.

6 pm. ¿A qué pinches horas piensa llegar el papá de estos niños? Me duele la espalda, la cabeza, y el cuello. El pequeño no se quiso dormir la siesta. No he hecho nada de trabajo. Ya me urge que sea lunes. 

Caption: Supermercado en Milán. La foto demuestra dos cosas: la población está siendo presa delpánico y las personas antes que comerse las farfalle de la Barilla prefieren morirse de hambre.

Miércoles 26 de Febrero

Investigando un poco sobre el Coronavirus me quedo más tranquila. La enfermedad COVID19 no es peligrosa para nuestro segmento demográfico. Los pediatras han levantado la voz para tranquilizar a los padres de familia y nos recomiendan tomar medidas de higiene, evitar contacto con gente que tose o estornuda y usar gel antibacterial. El único problema es que el lunes todo el mundo hizo compras de pánico y acabaron con las mascarillas, el gel antibacterial y desinfectantes de todo tipo. Dicen que también hay desabasto de alimentos. Necesito ir al super y me dicen que es mejor que lo haga hoy, porque a lo mejor mañana podemos quedarnos sin nada. Odio que me presionen pero está bien, voy al súper. Confirmado, nada de desinfectantes. En cuanto a la comida, hay de todo menos pasta. Los italianos arrasaron con el pasillo completo de pasta. Bueno, todo menos la pasta Barilla ¿Por qué? ¿Qué tiene de malo la pasta Barilla? En redes sociales ya había visto algo al respecto. ¿Hay algo que los italianos saben que yo no sé? Salsas para pasta, agotadas. Ensaladas en bolsa, agotadas. Lechugas diversas para lavar y cortar y hacerte la misma ensalada que estaba en las bolsas, cajas llenas. Congelados, gran variedad para escoger. Conclusión: durante el apocalipsis, 9 de cada 10 italianos elegirá comer pasta y ensalada prelavada. Porque todo el mundo sabe que lavar y desinfectar verduras no es una actividad adecuada para el fin del mundo.

 

Jueves 27 de Febrero

Maldito Coronavirus. Tengo una cita con el dentista que no puedo cancelar. Llamo a la niñera para que me cuide a los niños mientras voy. El dentista está que se lo lleva la chingada. No sé por qué pero tampoco le pregunto. Su asistente está tensa. ¿Estará el dentista enojado con su asistente? ¿Será por el Coronavirus? ¿Y si le robo unas mascarillas antes de salir? A lo mejor están enojados porque todos los pacientes han pensado lo mismo y le han estado robando sus mascarillas y ya no tienen suficientes. Es una teoría simple pero probable así que decido no robar las mascarillas por 3 razones:
1. La última vez que me robé algo fue en la primaria. Un chicle de esos de cuadrito. Me sentí tan mal que cinco minutos después regresé y pagué el doble por el chicle.
2. El dentista me da cita para dentro de diez días ¿qué tal que se da cuenta de mi fechoría y pago las consecuencias la próxima vez que venga?
3. Dicen que las mascarillas no son efectivas para protegerse del Coronavirus, sirven más como contención para las personas que están enfermas, para que ellas protejan a los demás de las gotículas que expulsan cuando tosen o estornudan (así lo llaman los médicos “gotículas”. Voy a intentar usar mucho esa palabra lo más que pueda en estos días).

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