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Crónica de un Coronavirus con pasta Barilla (parte 3)

Mar 13, 2020 | Crónicas | 4 Comentarios

Viernes 6 de Marzo

8 am. Me duele un poco la cabeza. Ayer de último momento decidí salir a cenar con un par de amigas porque me hacía falta desconectar de los niños. La pizzería al principio estaba un poco vacío pero poco a poco se fue llenando. Salió una nueva ordenanza que dice que tiene que haber por lo menos un metro de distancia entre cada persona. Me parece un poco complicado servir mesas así… ¿te aventarán el plato a la mesa o cómo? La gente se queja en general de la atmósfera de incertidumbre que se respira, de las consecuencias económicas que está ya teniendo el tener los niños en casa. Yo en lo personal llevo dos semanas sin facturar absolutamente nada. Pero tenemos esperanza de que la próxima semana todo vaya a mejor. 

6 pm. Ya me estoy preocupando otra vez. Acaban de publicar datos y en la provincia de Modena ya hay 73 contagiados. Tal vez no parecen muchos pero mi ciudad no tiene más de 190 mil habitantes. Nos llegó un mensaje de una mamá que trabaja como enfermera diciendo que si tenemos mascarillas de las certificadas o sabemos donde comprarlas por favor se lo hagamos saber porque ya no tienen. En todos lados están agotadas. Mierda. No compré mascarillas.

Sábado 7 de Marzo

10 am. Hablo con mi esposo sobre las planes para el próximo fin de semana. El 15 de marzo es mi cumpleaños. Cumplo 40. Pensaba organizar una super fiesta pero vista la situación, me conformaré con salir a cenar con mi esposo y dos amigos. Petit comité. 

Hoy tampoco vamos a la natación, por supuesto. En agosto me dijeron que había una oferta si pagaba todo el año de una vez. “Qué gran idea” pensé, “pagaré el año entero y así no se me olvida renovar; la niña tiene su lugar asegurado y nosotros no nos preocupamos. ¡Y hacen descuento! Encima nos ahorramos un poco de dinero”. Ja! La vida siempre se encarga de recalcarme que, en mi caso, estos intentos por ser súper mamá siempre van a salir mal. Así tenga que llegar Godzilla para hacer un cagadero de mis buenas intenciones. 

Además, ya es casi seguro que las escuelas estarán cerradas hasta el 3 de Abril. Entiendo la medida y viendo el aumento de casos, prefiero que los niños estén en casa, pero son DEMASIADOS días. Voy a enloquecer.

2 pm. Mi esposo me dice que un amigo está insistiendo mucho en salir hoy. Yo no quiero. Me sigo sintiendo culpable y un poco paranoica por haber ido a la pizzeria el jueves. Mi esposo insiste. “No es justo, ya saliste con tus amigas, ahora vamos”. Cedo. Esto del matrimonio es como una partida de ajedrez. Sale sobrando aclarar que no sé jugar ajedrez.

Mi hija está al borde del colapso porque su super gran amiga la había invitado a hacer pijamada y quiere ir… tiene que ir. Su mamá es mi amiga la del restaurante, le tengo toda la confianza, así que la dejamos ir. Su primera pijamada, Dios que nervios. Pero creo que lo prefiero a tenerla brincoteando en un bar lleno de gente. 

7 pm. Llegamos al lugar y nos reunimos con otras tres parejas. Una de las parejas insiste en sentarse afuera porque tienen miedo del virus. Pero afuera hace frío y nosotros llevamos al niño. Me siento incómoda porque sé que no debí traerlo, estoy nerviosa además por lo de la pijamada, pero la mamá me mantiene informada todo el tiempo. En el bar, uno de nuestros amigos pasa la primera parte del aperitivo quejándose de lo exagerada que es la gente con este tema. La otra mitad se la pasa viendo el celular porque acaban de anunciar que nuestra provincia ha sido declarada zona aislada. No podemos salir de la ciudad a menos que:

  1. Tengamos que salir por razones justificadas de trabajo (salvoconducto firmado)
  2. Tengamos que ir al supermercado
  3. Necesitemos ir al médico o haya algún tipo de urgencia (asistir a un familiar, por ejemplo)

Domingo 8 de Marzo

Vamos a recoger a la niña a casa de nuestros amigos. Comemos todos juntos. Mi amiga, que es de Venezuela y tiene un cariño especial por México, me pone a José José y cantamos sus canciones a todo pulmón como pre-cumpleaños. No podré hacer mi cena de celebración porque la nueva normativa dice que los bares y restaurantes deben de cerrar a las 6 pm, por lo que agradecí con el alma el haber tenido esa comida con gente que estimo tanto. 

Mi niña llora porque quiere que su amiga venga a la casa. No podemos traerla porque no sabemos qué va a pasar. Las familias deben de permanecer unidas y en casa. Tenemos que esperar a que aclaren la situación.

Por el momento han puesto a toda la región de Lombardía en cuarentena y otras 14 regiones en aislamiento, entre ellas, la nuestra. (Por cierto, nos informan que el último tren que tenía permiso de salir de Milán hacia el sur de Italia iba hasta arriba de gente).

Mi esposo trabaja en otra ciudad que está a 25 minutos de Modena, por lo que no sabe qué tiene que hacer. ¿Puede ir a trabajar? ¿Debe de ir a trabajar? De su trabajo mandan un mail diciendo que depende de cada proyecto y que serán informados.

Nosotros estamos tranquilos. Entendemos la situación. Por un lado están los paranoicos que entran en pánico, por el otro están los que se burlan o afirman que es todo una teoría de la conspiración. Pero ni una ni otra. Esto es un problema matemático. Mientras más gente esté enferma, más personas necesitarán atención médica. El pequeño porcentaje de gente que necesitará terapia intensiva, se hará más grande. Si un hospital tiene diez respiradores, por ejemplo, no podrá recibir once personas. ¿Qué pasará con esa persona once? ¿Desconectan a uno de los diez para darle el respirador al otro? ¿Y si solo hay diez enfermeros, agotados, y no tienen tantas manos? Pues que traigan más respiradores, más máquinas, más gente, ¿no? Pero ¿de dónde? Si todas las regiones aledañas están igual… Y las que no, lo estarán pronto porque la gente no deja de desplazarse y desplazar el virus con ellos. Un virus que mata al 3% de la gente que se contagia. Ah pues es que 3% es poco. Sí, pero aquí las ciudades son pequeñas y también lo son sus estructuras sanitarias. Cien enfermos críticos son muchos para estructuras que suelen tener mucho menos simultáneamente. Leo el testimonio de un médico que me deja muy triste pero que nos confirma que la respuesta no es ni el pánico ni el escepticisimo, sino un poquito de conciencia. 

Lunes 9 de Marzo

8.30 am Llaman por teléfono a mi esposo de su trabajo. Le explican que armarán turnos para que la gente vaya a la planta a trabajar de forma escalonada. Nunca dos personas del mismo equipo de trabajo al mismo tiempo. Así no frenan la producción pero reducen lo más posible el contacto entre la gente. A mi esposo le toca ir el miércoles. Me pongo contenta. Estoy segura de que con mi esposo en casa será más fácil. Es la tercera semana sin escuela y nos han mandado un montón de tarea para mi hija de siete y estoy viviendo el calvario de segundo de primaria en un vis a vis con ella. Creo que las maestras tenían razón, yo también la hubiera mandado a testear. Pero ahora que sabemos que no tiene ningún tipo de deficit de atención, ni nada, sólo me tendrán que mandar a mí al manicomio cuando todo esto termine. El diagnóstico será fácil.

Además, se me ocurrió que este sería el momento perfecto para quitarle el pañal al pequeño. A pesar del reto que significa, creo que es ideal. Porque ¿cuándo volveremos a estar tanto tiempo en casa, con la calefacción puesta y sin ningún distractor ni salida ni compromiso que arruine el entrenamiento? La recomendación es no salir a menos que sea necesario.

6 pm. Qué mamada. Tener en casa al marido NO hace las cosas más fáciles. No solo no podemos salir, sino que tengo que cuidar que los niños no entren a molestarlo cuando tiene una llamada de trabajo, que es MUY SEGUIDO. Ya van varias veces que me siento como la del video del reportero de la BBC que saca como puede a sus hijos mientras el marido estaba al aire. El niño ya se meó encima dos veces. A la mierda, le pongo el pañal. Mañana será otro día.

8 pm. Ya pasamos de aislamiento a zona roja. Buscamos en internet el recuento de contagios. Italia es el segundo país con más casos de Coronavirus y nuestra región (Emilia Romagna) es la segunda con más contagiados. ¿O sea que somos los segundos de los segundos? ¿Qué significa eso? En mi provincia (Modena) suman ya 82 casos y algunos enfermos graves se recuperan en terapia intensiva del Policlinico de Modena. ¿Sí había dicho que vivo a dos pasos del Policlinico?

10 pm. Veo que en Netflix hay una serie que se llama “The Good Place” y me pongo a verla. La devoro. No sé, gente que se muere y se va a un lugar perfecto donde todo debería de ser increíble… por alguna razón me atrae esa trama.

12 pm.  Desde ayer he procurado no hablar del tema del virus ni la situación en Italia en redes sociales porque estoy siguiendo de cerca la marcha de mujeres y el Paro Nacional. Todo el foco para ellas. Pero sigo contestando por WhatsApps los mensajes de amigos de México y España que preguntan por nosotros. Gracias amigos, de corazón. Nos hacen sentir menos solos.

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