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Crónica de un Coronavirus con pasta Barilla (parte 2)

Mar 12, 2020 | Crónicas | 5 Comentarios

Viernes 28 de Febrero

Unos amigos vienen a casa a cenar. Ya lo teníamos organizado y llegan temprano con sus hijos para que jueguen con los nuestros porque los pobres se aburren mucho y mejor eso a que estén viendo la tele. Preparamos guacamole, fajitas, frijoles refritos y enchiladas suizas. Traen vino para olvidarnos del tema.

Durante la conversación, hablamos sobre el amor, el trabajo, nuestros países y muchas cosas más. Cuando llegamos al punto del cierre de escuelas y todo lo que se dice del virus, nos mostramos optimistas. Ellos viven de la restauración y por el momento siguen trabajando, así que esperan que las escuelas abran el lunes, aunque ya han escuchado rumores de que no será así. ¿Debería de aprovechar para ir a España? Pero ¿qué tal que en una semana más abren y tengo que pagar billetes de ida y vuelta para estar solo una semana?

Sábado 29 de Febrero

En las noticias han confirmado que las escuelas permanecerán cerradas otra semana, desde guardería hasta universidades.

Para colmo, en el grupo de WhatsApp de las mamás de primaria nos llega un mensaje de voz diciendo que tres de las mamás estuvieron en contacto con una persona que ha dado positivo para el virus. Llevan diez días en cuarentena, alejadas de todos sus familiares y amigos, y afortunadamente no están contagiadas. Se necesita mucho valor para hacer eso… Mis respetos sobre todo a la mamá que grabó el mensaje de voz explicándonos todo. Nos aseguran que el contacto con la persona infectada fue después de la fiesta del 21 de febrero. Niente panico. 

Domingo 1 de Marzo

Ha sido un fin de semana de no salir. Por si las dudas. No natación aunque la piscina sigue abierta. Me desconcierta que cierren escuelas pero que las lecciones de natación se sigan dando como si nada. El grupo de teatro en el que participo todos los lunes por la mañana, nos informa que nos reuniremos para hablar y concretar cosas sobre la obra que estábamos preparando pero sin hacer trabajo físico. Solo hablar.

Lunes 2 de Marzo

Dejo a los niños con la niñera (que Dios me la bendiga y me la conserve muchos años) para acudir a la reunión con el grupo de teatro. Uno de los compañeros es enfermero y dice que seamos precavidos pero que no entremos en pánico. Espera que la situación mejore pronto. Se siente mal por los viejitos porque son los que más se están viendo afectados. “Seamos precavidos…por ellos” dice. Nos comunican que la obra no la presentaremos el 25 de Marzo, como estaba previsto, sino el 13 de Mayo, día del cumpleaños de mi esposo (“mi amoooooor, te tengo el regalo PER-FEC-TO de cumple). 

Llegando a casa considero seriamente irme unos días a España y me pongo a ver precios de boletos de avión, pero no estoy del todo convencida. Decido mandar un mensaje a un grupo en el que estoy de mujeres extranjeras en Modena. Me sugieren que no lo haga. “¿Qué sentido tiene convertirse en el paciente cero allá?” escribe una. Y tiene razón. Si ya llevo el virus y lo estoy incubando, no tengo manera de saberlo. Podría cargarme a los familiares de mi esposo y creo que eso se vería muy mal en un acta de, por ejemplo, divorcio. “¿Motivo de la separación? Exterminio involuntario de familia política, su Señoría”.

Martes 3 de Marzo

La escuela manda un comunicado, visto la gran cantidad de consultas que les han hecho sobre el pago de colegiatura, diciendo que tenemos que pagarla igualmente, excepto por las personas que en preescolar entraron a través del Comune (algo así como el ayuntamiento). Los demás, ajo y agua. Eso sí, los costos de comida y extra time por las tardes nos los perdonan. A la mayoría de mamás trabajadoras que les pregunto cómo le hacen me dicen que tienen a los hijos con los abuelos. Deberían declarar Marzo el mes del abuelo en toda Italia. 

Llegan un par de mails de la escuela con más tareas para hacer en casa. Porque como me aburría mucho siendo mamá de un niño de dos y una de siete FULL TIME pues ¿por qué no convertirme ahora también en la maestra de la grande?

Miércoles 4 de Marzo

Hoy tenemos cita en el Hospital de Sassuolo para una visita neurológica que teníamos programada desde noviembre. Por si las dudas, llamo al número de atención a usuarios para ver si es prudente que vayamos o si la cita sigue en pie. Me informan que sí, que todo en orden, todo regular. A lo mejor es que esto no es tan grave como pensamos. Al fin de cuentas aquí en Emilia Romagna los casos son pocos y casi todos en las zonas cercanas a Lombardía. Creo que ya están conteniendo esto. 

Llegamos al hospital y hay poca gente. Por precaución, la niña y yo nos ponemos gel antibacterial cada vez que vemos un dispensador. Le hacen todos los tests a la chiquis y, por supuesto, sale que no tiene absolutamente nada. Pero había que hacerlos para que en la escuela se quedaran tranquilos. Que porque es demasiado distraída… creo que no conocen al papá de esta criatura.

Por la tarde intento trabajar un poco, tenemos una video llamada en la que los primeros cinco minutos mis hijos entran a cuadro constantemente, pero después consigo parecer un poco profesional.

Jueves 5 de Marzo

La maestra de repaso de italiano de mi hija nos pide que no vayamos a su casa porque la niña despertó con un poco de resfriado y ella tiene a su suegra en casa. Tanto la maestra como su suegra son mujeres mayores (más la suegra que la maestra, por supuesto) y no quieren correr riesgos. 

Nos vamos al restaurante de mi amiga a comer, ella va a llevar a sus hijos y así juegan los niños y nos hacemos compañía. Comemos todos juntos y no llega ningún otro cliente.

“Es el primer día que no viene nadie”, dice ella, “pero tengo todas las mesas reservadas para la noche del viernes y el sábado. La gente sigue su vida”.

Tal vez esto es más paranoia que otra cosa ¿no?

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